Qué hacer y qué no hacer ante una crisis de ansiedad

No es fácil en tales situaciones dar una respuesta certera que acabe con una crisis o ataque de ansiedad o pánico. Quien lo sufre sabe sobradamente lo que le ocurre aunque no puede evitarlo. Lo siente así y su cuerpo y mente le juegan esa mala pasada.

Daremos sólo tres tips sobre lo que debemos y no debemos decir a quien está en plena crisis:
Cálmate, no es nada…  (NO). Quien nos escucha pensará que no tenemos idea de lo que está pasando. Es como decirle a alguien con un resfriado que no estornude.
¿Es que has tenido un disgusto por algo?… (NO) qué pasa que solo me dan ataques cuando las cosas se me tuercen?  eso mismo pensaría alguien a quien le hemos preguntado lo del disgusto. Es como si alguien que se acaba de tener un accidente con el coche y tiene unos huesos rotos, al ir a socorrerlo le preguntamos si es que iba distraído conduciendo.
Ya verás como eso se te pasa pronto… (NO) y qué? mientras tanto qué hago, pasarlo mal con tu ayuda? de que me sirve que me digas eso, no has entendido nada. Exacto, eso mismo pensará de ti quien te escuche.
Entonces qué deberíamos decir?
Para empezar, NADA, sólo estar cerca que nos sienta cerca que tratamos de comprender qué le ocurre y que estamos para ayudarle.
Dime cómo te puedo ayudar   (SÍ)
Podemos inducir a nuestro paciente a que se sienta un poco mejor…
Te vas a sentir mejor poco a poco, estoy aquí… (SÍ)
E interesarnos por sus progresos.
Dime cómo te vas sintiendo ahora… (SÍ)

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