Manual para una vida feliz

Más que un manual al uso, aunque queremos tenerlas a mano y usarlas, en esta ocasión traemos algunas claves para mejorar nuestras expectativas sobre la felicidad en la vida dependiendo de nosotros mismos.
1.- Lo primero es conocer que la felicidad es algo que está en nuestro interior y no depende de nada tanto como de nosotros mismos.   Estamos acostumbrados a que nos “vendan” la felicidad como algo externo o que podemos adquirir en forma material que nos olvidamos de que la felicidad es algo que está en nuestra mente, nuestra actitud ante la vida y no depende de las circunstancias. Aquí incluimos el cuidado de la salud, la actividad física, en resumen los hábitos saludables. Mens sana in corpore sano. Décimo Junio Juvenal.

 

2.- Vivir el presente. Bueno si ya lo vivo… ¿Estás seguro de que vives el presente? Piensa las veces que has imaginado cómo sería tu vida cuando alcanzaras determinado objetivo. Cuando acabe la carrera, cuando me case, cuando los hijos sean mayores, cuando me jubile… ¿Realmente vivías el presente o era una especie de camino inacabado en busca de un caldero dorado a los pies de un arco iris? Y no sólo no vivimos el presente sino que muchas veces no disfrutamos de nuestro aquí y ahora. Estamos en un lugar y en realidad nuestros pensamientos nos trasladan a otro lugar. Estamos en una reunión y en realidad no estamos.
3.- Evitar que nuestra mente sea el cubo de basura de nadie. Muchas veces nos rodeamos de personas que nos utilizan como cómplices de sus intrigas, de sus guerras particulares. Algunas son realmente tóxicas para nuestras vidas, nos roban el tiempo, la autoestima, su lenguaje suele ser en negativo, en realidad no piden ni quieren nuestra ayuda, sólo un lugar donde recrearse con problemas que van alimentando a medida que encuentran personas a quien reclutar para su causa. Del mismo modo que nos cuidamos ante el colesterol o el sobrepeso, debemos cuidarnos ante determinadas personas.
4.- Saber decir NO. O lo que es igual libérate de una carga que no te corresponde a ti. Decir No no tiene por qué ser algo negativo, muchas veces no somos capaces de decir NO porque pensamos que estamos decepcionando a quien tenemos enfrente y eso nos produce ansiedad, nos roba tiempo o nos desvía de nuestros intereses. Séneca escribió “Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la vida”.
5.- Elegir el momento oportuno para alejarnos de algo o de alguien. O levantarnos de la mesa, una reunión, decir adiós, etc. Es muy parecido a saber decir NO pero con un matiz más físico, más práctico y que nos hará ser realmente libres para determinar nuestro destino y ser dueños de nuestro tiempo. Porque el tiempo no es más que vida, está hecho de los minutos y las horas de nuestra existencia. Esto no significa que nos tengamos que saltar ciertas normas de cortesía, pero si sabemos el cuándo buscaremos el cómo.
6.- Hacer una pausa para nosotros mismos.  Algo tan sencillo como dedicarnos diez minutos a respirar a nuestro ritmo, nuestro aire, a reflexionar sobre alguna cuestión agradable a desconectar de alguna fuente de estrés o preocupación nos recargará de energía y lo notaremos. Nos ayuda no sólo a recargar energía, también la autoestima, la concentración y el encuentro con uno mismo, lo que reforzará los vínculos con las cosas que realmente nos hacen felices.
7.- Contar con buenos compañeros de viaje. O lo que equivale en nuestra vida a tener siempre alguien en quien confiar. Somos seres sociales y necesitamos de reconocimiento y apoyo y al mismo tiempo apoyar y reforzar a los demás, eso nos hace más grandes, más plenos. El apoyo social está relacionado directamente con la calidad de vida, a más y mejor apoyo social, más calidad de vida.
8.- Disfrutar de las cosas cotidianas. Lo sencillo, lo que está a nuestro alcance y que muchas veces pasa desapercibido ante nosotros. Muchas de esas cosas cambian nuestro sistema inmunitario, mejorándolo, aumentan la autoestima, alejan la depresión y nos proporcionan dosis extra de felicidad. Hacer alguna actividad física, por ejemplo, disfrutar de una buena conversación, un paseo, contemplar un paisaje o escuchar música, suelen ser gratuitas y nos proporcionan un espacio de felicidad que va más allá del momento.
9.- Ser flexible. Es una forma de liberarnos de los grilletes del YO soy, Yo tengo que ser… así nos adaptamos a la situación, que es una expresión de la inteligencia. Como hace el bambú que permanece flexible y sobrevive ante el viento que es capaz de arrancar al árbol.
10.- Perseguir un sueño. Porque la felicidad muchas veces es la consecución progresiva de ese sueño, porque los sueños guían y nos hacen únicos. Los sueños nos motivan y nos animan a seguir adelante, a levantarnos y a crecernos ante las adversidades. Deja las pesadillas pero no dejes de soñar.

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