Síndromes con nombres de ciudades

 

Síndrome de la Moncloa:

Que bien podría extenderse a cualquier político o mandatario que llega a perder contacto con la realidad y de los problemas de la sociedad a la que sirven tras un periodo más o menos largo de estancia en la Moncloa. Eso dijeron, al menos, de Aznar o de Felipe González, a quienes se les reprochaba en sus últimas etapas, alejarse de la realidad de este país, tomar decisiones a la ligera, creerse por encima del bien y del mal, rechazar cualquier clase de crítica y rodearse en exclusiva de aduladores.

Síndrome de Estocolmo:

Quizás uno de los más conocidos. Se originó en esta misma capital sueca en 1973, con motivo de un asalto a un banco, el Kreditbanken, y secuestro de rehenes que duró 6 días. Durante el proceso judicial contra los asaltantes, los secuestrados justificaron las razones de sus secuestradores. De hecho al ser liberados de sus captores en el banco las cámaras de seguridad pudieron grabar cómo una de las víctimas se despedía de uno de los secuestradores con un beso.

El síndrome de Lima:

Este comportamiento sería el simétrico opuesto al síndrome de Estocolmo. Aquí son los secuestradores quienes se vuelven más compasivos con la situación y necesidades de los rehenes.
El síndrome se definió tras la toma de rehenes en la embajada Japonesa en Lima, Perú, donde 14 miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) tomaron a cientos de rehenes en una fiesta en la residencia oficial del embajador japonés en Perú. Los rehenes eran la mayoría diplomáticos, oficiales del gobierno y militares, y ejecutivos de muchas nacionalidades que se encontraban en ese momento en la fiesta. El secuestro duró más de cuatro meses, comenzó el 17 de Diciembre de 1996 y terminó el 22 de Abril de 1997.

Síndrome de Jerusalem:

Quienes lo padecen suelen tener ideas obsesivas, delirios y experiencias de carácter psicótico en torno a la religión. El trastorno aparece mientras se está en Jerusalem y causa ilusiones psicóticas que tienden a desaparecer después de unas pocas semanas. De todas las personas que han sufrido esta psicosis espontánea, todos tenían una historia de trastornos mentales previos o parecían no estar “bien” antes de llegar a la ciudad. Parece que estemos ante un trastorno psicótico breve que se ve favorecido o precipitado en esta tierra santa.
Síndrome de París:

Tal vez deberíamos llamarle síndrome del turista japonés en París. O ¿qué hace un japonés en París? Sus características son una depresión de quienes proceden del país del punto rojo cuando llegan a París. Parece que está asociado a un shock cultural o de unas expectativas sobre la ciudad del amor idealizada ante lo que encuentran en la realidad multitudinaria de sus calles y de su bullicio, que por otra parte la hacen a mi modo de ver más hermosa y viva a la ciudad de la torre Eiffel.

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